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La toxina botulínica puede suponer un tratamiento eficaz para solucionar temporalmente la sudoración excesiva
Fecha 2010-02-24


Europa Press

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   MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) - La toxina botulínica, comercializada como 'Botox', puede suponer un tratamiento eficaz para solucionar la hiperhidrosis, la sudoración excesiva, ya que con una sesión basta para tratar el problema y proporcionar al paciente cerca de un año de bienestar, según afirmaron desde la Clínica Sáinz Arregui de Bilbao.



   "Se trata de una solución con un alto índice de éxito y por tanto un grado de satisfacción importante entre los pacientes", explicó la doctora Olivia Obregón, especialista en cirugía plástica.

   La sudoración excesiva suele afectar a la cara, axilas, palmas de las manos y plantas de los pies siendo estas dos últimas las más comunes, seguida por las axilas. "La hiperhidrosis suele ser mal tolerada por quien la padece, pudiendo llegar a ocasionar alteraciones psicológicas y de relación social a los pacientes que la sufren, incluso  fobia social en los casos más graves", señaló la doctora.

   Este trastorno, que puede llegar a afectar del 1 por ciento de la población, posee una mayor incidencia en adolescentes y adultos jóvenes. Su mayor inconveniente radica en que a menudo se desencadena por estímulos estresantes, con frecuencia de tipo emocional, sin tener por qué estar relacionados con el calor, el ejercicio físico o la alimentación. Esta patología puede ser idiopática, de causa desconocida, o secundaria, debida a alguna enfermedad, trastorno o medicación.

   "En invierno este problema se acentúa debido a los contrastes de temperatura, estas personas se encuentran con bajas temperaturas en la calle y calor en oficinas, tiendas o lugares públicos. Por tanto quienes padecen dicho trastorno suelen estar más incómodos en invierno que en verano", explicó la especialista.

   La toxina botulínica disminuye la producción de sudor bloqueando la acetilcolina que se libera desde los nervios encargados de estimular las glándulas sudoríparas. "Se intercepta al 'mensajero' encargado de poner en funcionamiento las glándulas del sudor", señaló la especialista.

   Se trata de una solución temporal con una duración aproximada de 10 meses, pero segura ya que la toxina sólo actúa a nivel local, no interfiriendo por tanto el tratamiento en la termorregulación corporal.

   Existe además un tratamiento quirúrgico por vía endoscópica que representa una solución definitiva únicamente a nivel de manos y axilas, pero presenta como principales inconvenientes la anestesia general, el riesgo de complicaciones quirúrgicas y la aparición en un porcentaje significativo de casos de hiperhidrosis compensatoria (hipersudoración en otra zona corporal). Por lo que los expertos recomiendan reservar la cirugía para los casos graves.





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